Tradução de Esther Blanco
OS IMPERTURBÁVEIS
Um sentimento desconfortável de compaixão
esse que ascende
ao ver que o jovem com quem nos cruzamos
o da cabeça baixa
tem os olhos úmidos
ou que um velhinho cego tropeça e se debate
com os óculos quebrados e os joelhos quebrados
e o rosto turbado dos abandonados
que uma multidão foge
carregando suas galinhas e o peso de seus mortos
A compaixão confunde
(nos faz odiar e amar ao mesmo tempo)
desata nossas culpas
espessa nas mãos a moeda
com que consolamos a impotência
e nos torna frágeis
seres sentimentais
tão escuros às vezes às portas do sono
e incapazes de andar firmes e rotundos
como esses outros
os imperturbáveis.
LOS IMPERTURBABLES
Un sentimiento incómodo la compasión
ese que se levanta
al ver que el joven con el que nos cruzamos
el de la frente gacha
tiene los ojos húmedos
o que un anciano ciego tropieza y manotea
con los anteojos rotos y las rodillas rotas
y la cara turbada de los abandonados
que una multitud huye
cargando sus gallinas y el peso de sus muertos
La compasión confunde
(nos hace odiar y amar al mismo tiempo)
desata nuestras culpas
adensa entre las manos la moneda
con la que consolamos la impotencia
y nos convierte en frágiles
seres sentimentales
tan oscuros a veces a las puertas del sueño
y incapaces de ir firmes y rotundos
como esos otros
los imperturbables.
(De círculo y ceniza, Ediciones Uniandes, 1989)
.

.
HOMENS TRISTES NÃO DANÇAM DE CASAL
Os homens tristes afastam os pássaros.
Até suas testas pensativas
descem as nuvens
e se quebram em fina chuva opaca.
As flores agonizam
nos jardins dos homens tristes.
Seus precipícios tentam a morte.
Pelo contrário,
as mulheres que há em uma mulher
nascem todas a um tempo
perante os olhos tristes dos tristes.
A mulher-cântaro abre de novo seu ventre
e lhe oferece seu leite redentor.
A mulher-menina beija fervorosa
suas mãos paternais de viúvo desolado.
A que caminha silenciosa pela casa
lustra suas horas pretas e remenda
todos os buracos de seu peito.
Tem outra que empresta ao triste suas duas mãos
como se fossem asas.
Mas os homens tristes são surdos às suas músicas.
Não há pois mulher mais sozinha,
mais tristemente sozinha,
que a que quer amar um homem triste.
LOS HOMBRES TRISTES NO BAILAN EN PAREJA
Los hombres tristes ahuyentan a los pájaros.
Hasta sus frentes pensativas bajan
las nubes
y se rompen en fina lluvia opaca.
Las flores agonizan
en los jardines de los hombres tristes.
Sus precipicios tientan a la muerte.
En cambio,
las mujeres que en una mujer hay
nacen a un tiempo todas
ante los ojos tristes de los tristes.
La mujer-cántaro abre otra vez su vientre
y le ofrece su leche redentora.
La mujer-niña besa fervorosa
sus manos paternales de viudo desolado.
La de andar silencioso por la casa
lustra sus horas negras y remienda
los agujeros todos de su pecho.
Otra hay que al triste presta sus dos manos
como si fueran alas.
Pero los hombres tristes son sordos a sus músicas.
No hay pues mujer más sola,
más tristemente sola,
que la que quiere amar a un hombre triste.
(Tretas del débil, Valparaíso Ediciones, 2004)

Piedad Bonnett (Amalfi, Antioquia, 18 de janeiro de 1951) é poeta, ficcionista, dramaturga e crítica literária colombiana. Prêmio Reina Sofía de Poesia Iberoamericana 2024.
